La parashá Haazinu un canto escrito por Moshé en el que se enumera las acciones que llevó a cabo antes de su muerte.  

Moshé acepta su destino con dignidad, manifestando su asentimiento al juicio divino, tal y como harían, a lo largo de los siglos, otros judíos en su lecho de muerte.

Da la sensación de que el poema no se recita con resignación, sino como expresión extática de la psique espiritual de Moshé.

El rabino Naftali Zvi Yehuda Berlín, conocido por sus iniciales Netziv, consideraba que la parashá alude a la destrucción de los dos Templos, al exilio posterior y a la reconstrucción final. Algunos de los versículos se refieren al período del Primer Templo, mientras que otros se refieren al Segundo Templo. Por ejemplo, un versículo declara: «Él es la Roca, su obra es perfecta; pues todos sus caminos son justicia; un Dios de verdad y sin iniquidad, justo y recto es Él». (Devarim 32:4)

La antífona se refiere a Dios y, a primera vista, no parece indicar nada excepcional en cuanto a que apunte a acontecimientos futuros. Sin embargo, el versículo siguiente contrasta los atributos de Dios con los de una generación perversa que existiría en el futuro:  «No es Suya la corrupción, sino que sus hijos están mancillados; son una generación perversa y torcida». (Devarim 32:5)

No hay duda de que hemos vivido circunstancias como las descritas.

La naturaleza justa y recta de Dios contrasta directamente con la perversidad y la distorsión del pueblo. Esto, según el Netziv, describe a la generación que provocó y vivió la destrucción del Segundo Templo.

 En Yom Kipur, el día más sagrado del año, comenzamos las oraciones con una declaración de increíble esperanza. Debemos entender, sobre todo en estos Diez Días de Teshuvá, que está a nuestro alcance ser un tzadik. También debemos recordar que la única forma de convertirse en un verdadero tzadik es creando primero la bases morales y espirituales. Debemos iniciar por ser un yashar, es decir, una persona recta: no debemos ser taimados, deshonestos, engañosos, calculadores ni deshonestos. Debemos ser Yesharim como Abraham, Ytzjak y Yaacov, Sara, Rivka, Rajel y Lea. E, incluso como un sencillo obrero-pastor, Akiva.

Como dice el versículo que leemos en la víspera del Día del Perdón: «La luz se siembra para el justo, y la alegría para el recto de corazón».

El canto de Haazinu representa el modelo completo del destino de la historia judía. Y, tal y como dejan muy claro las dos opiniones del Midrash y el Talmud citadas por Rashí, el mensaje que encierra no se limita únicamente al pueblo judío, sino que tiene también derivaciones universales.

El largo discurso de Moshé al pueblo de Israel entra en su fase final en la parashá de Haazinu. Moshé se dirige a su generación, que está a punto de emprender la conquista y el asentamiento de la Tierra de Israel, y se dirige a todas las generaciones posteriores del pueblo judío, miles de años más tarde. 

Los judíos sobreviven, tal y como se promete en la profecía y el canto de Haazinu, pero en el proceso de reconstrucción de la vida judía reaparecen nuevos enemigos. Nadie aprende nada de la historia ni de los acontecimientos pasados, ni los judíos ni sus enemigos; y así, el patrón sugerido en la parashá continúa repitiéndose. Y, en esencia, está el atributo de las advertencias de la Torá contra la adoración de dioses extraños. Estos dioses insólitos ya han demostrado ser falsos en épocas anteriores. Sin embargo, siguen siendo adorados, aunque con una «nueva» nomenclatura y apariencia.

 En Haazinu, Moshé sugiere que solo un retorno de todo corazón a los valores y tradiciones de la alianza entre Dios e Israel puede poner fin a este círculo vicioso de odio y destrucción.

En nuestro tiempo, avanzamos a ciegas a través de la niebla de los acontecimientos, buscando una forma transformadora para salir de nuestros problemas, aspirando comenzar una nueva etapa de nuestra existencia colectiva.

Una lectura profunda de Haazinu puede ser una guía para encontrar el mejor camino para nuestra generación y las futuras y para salir de las tinieblas y encontrar la luz.

Shabat shalom y gmar jatimá Tová.

Yerahmiel

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